KlarBank
Rediseño de flujos críticos para que decisiones complejas se entiendan mejor, los estados sean más evidentes y la interfaz transmita confianza.

En fintech, una interfaz confusa no solo frena: también reduce confianza.
Los flujos bancarios concentran decisiones sensibles, formularios, validaciones y estados que necesitan explicarse con precisión. El desafío fue bajar carga cognitiva sin ocultar información importante.
La prioridad pasó por hacer visible qué estaba ocurriendo, qué debía hacer la persona y qué podía esperar después de cada acción.
- Onboarding con demasiadas decisiones y poca señal de progreso.
- Jerarquía visual que no distinguía acciones primarias de información secundaria.
- Estados y mensajes que necesitaban más contexto y lenguaje accionable.
- Patrones inconsistentes entre pantallas que aumentaban esfuerzo de aprendizaje.
Reducir pasos no alcanza si el usuario sigue sin entender qué está pasando.
El rediseño trabajó arquitectura, progresión y feedback como un sistema. Cada pantalla debía tener una tarea principal, un estado reconocible y una salida clara.
Diseñar la confianza
La confianza se construye con consistencia, copy preciso, confirmaciones y prevención de errores. Por eso el trabajo incluyó componentes y reglas reutilizables, no pantallas aisladas.
- Flujos reorganizados alrededor de una acción principal por paso.
- Progreso y estados visibles para reducir incertidumbre.
- Formularios y validaciones con feedback cercano a la acción.
- Base de componentes para mantener consistencia entre recorridos.
El resultado es una experiencia más legible, predecible y fácil de operar.
El valor del rediseño no está en “hacerla más linda”, sino en reducir ambigüedad entre acción, estado y siguiente paso — especialmente donde un error cuesta confianza.